Testimonios

Cuando ingrese al ninjutsu realmente fue por pura casualidad, tenia deseos de incorporarme en el mundo de las artes marciales nuevamente y un amigo me dijo que probara este arte marcial, y después de un mes decidí que este era el camino que iba a seguir. El ninjutsu para mi es un arte marcial que tiene la capacidad de fluir con la persona que lo practica, con la época en que se practica, con el lugar donde se practica. Parte del entrenamiento básico consiste en practicar el Gogyo no Kata, la práctica de los 5 elementos, al igual que los elementos el ninjutsu parece moverse, tener vida propia y permite al practicante evolucionar física y emocionalmente a través de estos por medio de las técnicas, su adaptación.

Otro aspecto que me gusta del ninjutsu y por el cual su práctica me resulta tan enriquecedora es la adaptabilidad de las técnicas. Como dije antes el ninjutsu es muy fluido, además de compilar un gran número de escuelas en su programa básico permitiendo la práctica de diferentes armas, el ninjutsu también se adapta al practicante y a la persona a la que se le aplica la técnica. Si bien practicamos una base, para mí la parte artística del ninjutsu consiste es su desestructuración ya que esta nos permite recrear la técnica de la forma más apropiada tomando en cuenta la múltiple cantidad de factores que nos ocurren y nos rodean en la vida cotidiana permitiendo nuestra defensa e integridad como personas.

Como parte de la formación de la integridad personal que brinda el ninjutsu, en la práctica e podido encontrar un ambiente familiar; practicamos como amigos cercanos, enseñándonos a cuidar de cada persona que asista a la práctica, a cuidar de nosotros mismos y a conocer y superar nuestros límites a medida que avanzamos en el camino del ninpo.

María Fernanda Restrepo, Bujinkan Bogotá

Mi nombre es Martha Valencia y llevo tres años entrenando junto al Shihan Arnoby Sinam Alba. Entré a la academia con la idea de acercarme más a la cultura japonesa y aprender a controlar mi cuerpo de una mejor manera. Sin embargo he obtenido mucho más, ya que el entrenar se ha convertido en algo indispensable y me ha beneficiado con conocimientos útiles y aplicables al desarrollo tanto de este arte marcial como de mi vida en general.
Durante estos tres años no sólo he aprendido técnicas y habilidades referentes al Ninjutsu, sino también el asociar cada pequeño detalle del arte marcial con una situación de combate real que se pueda presentar en la vida cotidiana y reconocer que con lo poco que tengamos podremos lograr defendernos. Estoy muy alegre de estar en este grupo, porque a diario me encuentro en compañía de personas que están dispuestas a entregar su tiempo y energía al mejorar en conjunto por medio del entrenamiento de este maravilloso arte.

Martha Valencia, Bujinkan Bucaramanga

Recuerdo cómo entré a formar parte de Bujinkan Cúcuta Dojo, hace casi ya tres años, durante el mes de noviembre del año 2010.

Había sido un año duro para mi familia. Las dificultades económicas que asecharon a mi padre durante esta época dieron cambios drásticos al estilo de vida que yo hasta ese entonces creía llevar. No provengo de una familia muy acomodada, pero sí debo agradecer que en mi hogar nunca ha faltado nada ni ha sobrado mucho. En ese momento, aun recuperándose de la crisis, mi papá quería que su hijo enfocara su vida en algo más, que aprendiera disciplina y esfuerzo. Así es, la iniciativa no fue propia, sino de él, lo cual agradezco mucho, pues sé que de haber sido por la persona que era yo en ese entonces, no estaría participando de esta experiencia en este momento.

Mi objetivo principal al empezar a entrenar artes marciales era uno y sólo uno, adelgazar. Como niño empezando la etapa de adolescencia por primera vez empecé a preocuparme por mi apariencia física.

Recuerdo cuán reacio me mostré durante los primero meses de entrenamiento, buscaba cuántas excusas se me ocurrieran para no entrenar: dolor, ocupaciones, cansancio; pero aun a regañadientes se me hacía asistir.

Los meses pasaron, y me di cuenta que de aquello a lo que apenas empezaba a formar parte era algo mucho más grande que un banal deseo por mejorar mi apariencia, y la aspiración de mi padre se convirtió en algo mucho más personal. En ese punto, las excusas habían desaparecido, lo único que quería era entrenar y hacerme mejor, colocarme metas por cumplir y progresar. Por fin había encontrado algo que me llenara, algo que si bien sabía que me faltaba mucho para ser bueno, era algo que realmente disfrutaba. En ese punto, incluso mi deseo de adelgazar había pasado a segundo plano, me enamoré de mi entrenamiento y los resultados empezaron a manifestarse por sí solos.

Bujinkan llegó a mi vida en el momento indicado, en una etapa tan conflictiva como los es la adolescencia, en la que empezaría a tener pequeñas probaditas de lo que realmente es la vida. Momentos en los que las dificultades parecían ser agobiantes, como un segundo desempleo de mi papá en menos de un año. Por mi parte, me centraba en hacer aquello que realmente consideraba productivo para mí, y así, logré alejarme de muchos vicios y distracciones que algunos de mis “amigos” empezaban a descubrir como escapes a la realidad.

Hoy en día, sé que formo parte de algo mucho más grande de lo que podría llegar a ser una academia de artes marciales. He fortalecido lazos de amistad con mis compañeros, algunos más entrañables que otros, pero todos con el mismo aprecio. He compartido momentos de mucha alegría con mis tomodachis, ya que las risas y bromas nunca hacen falta en este lugar. Agradezco el apoyo de mi shidoshi Manuel que nos ha transmitido además de su conocimiento, sus consejos y palabras de aliento, y la presencia de algunos otros mentores que sé que podré siempre encontrar y con los que podré contar.

Aun con quince años no sé con mucha claridad lo que quiero para mi vida, pero Bujinkan me ha ayudado a enfocar ese norte de aquello que sé que quiero ser como persona: crecer cada día en humildad y esfuerzo con el apoyo de la camaradería y la amistad.

Al dojo, a mis compañeros, a los instructores y su legado, a Bujinkan, gracias, gracias por cada minuto de entrenamiento y esfuerzo, por el apoyo, por las alegrías, por la confianza, por todo, por ayudarme a crecer. Gracias Bujinkan

Daniel Felipe Suárez , Bujinkan Cúcuta