Cuando ingrese al ninjutsu realmente fue por pura casualidad, tenia deseos de incorporarme en el mundo de las artes marciales nuevamente y un amigo me dijo que probara este arte marcial, y después de un mes decidí que este era el camino que iba a seguir. El ninjutsu para mi es un arte marcial que tiene la capacidad de fluir con la persona que lo practica, con la época en que se practica, con el lugar donde se practica. Parte del entrenamiento básico consiste en practicar el Gogyo no Kata, la práctica de los 5 elementos, al igual que los elementos el ninjutsu parece moverse, tener vida propia y permite al practicante evolucionar física y emocionalmente a través de estos por medio de las técnicas, su adaptación.

Otro aspecto que me gusta del ninjutsu y por el cual su práctica me resulta tan enriquecedora es la adaptabilidad de las técnicas. Como dije antes el ninjutsu es muy fluido, además de compilar un gran número de escuelas en su programa básico permitiendo la práctica de diferentes armas, el ninjutsu también se adapta al practicante y a la persona a la que se le aplica la técnica. Si bien practicamos una base, para mí la parte artística del ninjutsu consiste es su desestructuración ya que esta nos permite recrear la técnica de la forma más apropiada tomando en cuenta la múltiple cantidad de factores que nos ocurren y nos rodean en la vida cotidiana permitiendo nuestra defensa e integridad como personas.

Como parte de la formación de la integridad personal que brinda el ninjutsu, en la práctica e podido encontrar un ambiente familiar; practicamos como amigos cercanos, enseñándonos a cuidar de cada persona que asista a la práctica, a cuidar de nosotros mismos y a conocer y superar nuestros límites a medida que avanzamos en el camino del ninpo.

María Fernanda Restrepo, Bujinkan Bogotá